Nos lo decían seguido: "somos varios atendiendo el negocio, ¿por qué entramos todos con la misma cuenta?". Tenían razón. Así que nos pusimos a construir equipos de verdad — y ya están aquí.
Cómo funciona
Invitas a tu gente con un toque. Le mandas la invitación, la acepta y entra con su propia cuenta — no con la tuya. Cada quien con su acceso, su nombre y su historial.
Le das el rol que le toca. Hay dos, claros y sin letra chica:
- Administrador — lleva todo: servicios, pedidos, clientes y también la facturación y las invitaciones.
- Personal — atiende el día a día: reservas, pedidos, entregas. Lo sensible (cobros, invitar gente) queda fuera de su alcance, a propósito.
Y al revés también: una misma persona puede pertenecer a varios negocios y saltar entre ellos desde un menú, sin segundas cuentas ni malabares.
Por qué importa
Compartir una contraseña es cómodo un día y un problema al siguiente: no sabes quién hizo qué, y el día que alguien se va, toca cambiarla para todos. Con equipos reales cada quien ve lo suyo, tú decides quién toca qué, y el negocio crece sin que pierdas el control.
Lo que sigue
Esto es el cimiento de algo más grande que ya estamos armando: planes, límites y cuentas pensados para negocios de varias manos. Lo construimos justo encima de este equipo que acabas de estrenar.
